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DISFUNCIONES MANDIBULARES

Imagínese que se pasara toda la noche y parte de día haciendo pesas con un brazo…y así un día tras otro…eso es justo lo que ocurre cuando se rechinan o aprietan los dientes, cuando se es bruxista.

El bruxismo o rechinar de dientes es el hábito involuntario de apretar los dientes sin ninguna finalidad. Lo más frecuente es que se produzca por la noche, aunque durante el día, en situaciones de mucho estrés o de elevada concentración también se puede desencadenar. Es un problema muy frecuente en nuestra sociedad, el origen es multifactorial, siendo el estrés uno de los factores más importantes, junto con los problemas cervicales y la mala oclusión.

 

El apretar los dientes de manera frecuente provoca la hipertrofia o contractura de los músculos de la masticación (maseteros, temporales, pterigoideos internos y externos) y de la región cervical, además de la degeneración de las articulaciones temporomandibulares (atm), desgaste del esmalte e hipersensibilidad dental.

 

La contractura de los músculos mandibulares, se denomina también síndrome miofascial craneomandibular, provocando dolores locales craenofaciales y otros síntomas tales como limitación de la apertura bucal, desviación de la mandíbula y clics al abrir la boca, degeneración y subluxaciones del menisco, y síntomas en la esfera craneal tales como pitidos, tinitus, zumbidos, mareos, vértigos, dolor en región de garganta, dolores en los brazos…

 

El tratamiento del bruxismo desde el punto de vista de la osteopatía, tiene como objetivo mejorar la calidad de vida del paciente, reduciendo el dolor, mejorando la movilidad y educando al paciente sobre hábitos preventivos y terapéuticos para que realice un buen manejo de su articulación.

 

Es interesante realizar un abordaje multidisciplinar en combinación con una férula bien ajustada y/o apoyo psicológico si el nivel de estrés del paciente es muy elevado.